dijous, 10 de març del 2016

ANALIZAMOS OBRAS DE ARTE


los pasos para analizarlas son comunes a todas, y en la siguiente guía encontrarán los más importantes.
 
Al tema de la Maternidad es difícil que algún pintor se haya resistido; Picasso lo aborda pinta en innumerables ocasiones, prácticamente en todas las épocas y etapas de su dilatada trayectoria.  Focalizaremos la atención en dos versiones de la denominada época rosa, ambas pinturas de 1905.
 

En “Madre e hijo saltimbanquis” pese a que ambas figuras se encuentran muy juntas, los percibimos separados. Ambos están mirando en direcciones opuestas lo que contribuye a intensificar el distanciamiento que, se traduce por transmitirnos tristeza y desolación.
Este distanciamiento entre ambas figuras es el tema central de la obra y se refuerza estilísticamente por un eje vertical que divide la obra por la mitad dividiendo también a madre y niño.
Por otra parte, el pintor también refuerza este distanciamiento y frialdad entre los personajes por las formas de uno u otro; el niño cuadrado, la madre ovalada.
Si observamos la figura del niño, con los brazos cruzados y una mirada tensa y perdida. Las líneas con las que está contorneado son casi rectas. Su cuello está tenso y bien derecho.  Y, por el contrario, la madre tiene la cabeza ladeada, permanece triste y ensimismada.
La mayor parte de los observadores confirman que la visión de esta supuesta idílica estampa denota una frialdad y sobrecogimiento. No sabemos si madre e hijo se han peleado o, simplemente,  permanecen distantes. Pero en esta instantánea cotidiana se ha colado la certidumbre de que la relación entre ambos no marcha nada bien.

Analicemos ahora esta obra.
 
 

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